Se manifiesta , que uno de cada tres agresores sexuales mantiene vínculos cercanos con sus víctimas y en los casos de feminicidio el 94% de los asesinos justificó su delito en la conducta de su víctima (celos, infidelidad, conducta inadecuada, negativa a tener relaciones sexuales, y como en el caso de Carlos Hualpa, negativa a iniciar o a continuar una relación).
El diagnóstico de esta realidad nos acompaña desde más de dos décadas y frente a ella es claro que el Estado ha hecho muy poco. Los responsables, como casi siempre en nuestro país, son los políticos, que desde el Congreso, el Ejecutivo, y otros órganos del Estado, prefieren hacerle caso a sus prejuicios que a los consejos de sus técnicos.
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